miércoles, 8 de mayo de 2013

Paulo Leminski



contranarciso


en mí
yo veo al otro
y otro
y otro
en fin decenas
trenes pasando
vagones llenos de gente
centenas


el otro
que hay en mí
eres tú

y tú


así como 
yo estoy en ti 
estoy en él 
en nosotros 
y solo cuando 
estamos en nosotros 
estamos en paz 
aunque estemos a solas


contranarciso

em mim
eu vejo o outro 
e outro
e outro 
enfim dezenas 
trens passando 
vagôes cheios de gente
centenas

o outro
que há em mim  
é você 
você 
e você 

assim como 
eu estou em você 
eu estou nele 
em nós
e so quando
estamos em nós
estamos em paz
mesmo que 
estejamos a sós



me gustaría tanto 
ser un poeta maldito 
el pueblo sufriendo 
mientras yo profundo medito

me gustaría tanto
ser un poeta social
rostro quemado
por el aliento de las multitudes

en cambio
aquí me ves
echándole sal
a esta sopa rala
que mal alcanzará para dos


eu queria tanto
ser um poeta maldito
a massa sofrendo
enquanto eu 
profundo medito

eu queria tanto
ser um poeta social
rosto queimado 
pelo hálito das multidôes

em vez
olha eu aqui
pondo sal
nesta sopa rala
que mal vai dar para dois



suerte en el juego 
desgracia en el amor
¿de qué me sirve 
tener suerte en el amor
si el amor es un juego 
y el juego no es mi fuerte,
mi amor?


sorte no jogo
azar no amor
de que me serve
sorte no amor
se o amor 
e um jogo 
e o jogo nâo é meu forte,
meu amor?



    ay de aquellos 
que se han amado sin pelearse jamás
    aquellos que han dejado 
que la herida nueva
    se convirtiera un día en llaga antigua

    ay de aquellos que se han amado 
sin saber que el amor es un pan casero
    y que la piedra no vuela solamente 
porque no quiere
    y no por falta de alas


ai daqueles
que se amaram sem nenhuma briga
aqueles que deixaram
que a mágoa nova
virasse a chaga antiga

ai daqueles que se amaram
sem saber que amar é pâo feito em casa
e que a pedra só nâo voa 
porque nâo quer 
nâo porque nâo tem asa



al abrir un antiguo cuaderno descubrí esto:
antiguamente yo era eterno


abrindo um antigo caderno
foi que eu descobrí
antigamente eu era eterno



tardes de viento 
hasta los árboles
quieren venir adentro


tarde de vento
até as árvores
querem vir para dentro



Lápida 1

                 epitafio para el cuerpo


Aquí yace un gran poeta. 
Nada ha dejado escrito.
Este silencio, medito, 
son sus obras completas.


LAPIDE 1 (epitafio para o corpo)

Aqui jaz um grande poeta.
Nada deixou escrito.
Este silêncio, 
acredito, 
sâo suas obras completas.



(De: Yo iba a ser Homero, Kriller 71 ediciones, 2013)

Paulo Leminski
                                  (Traducción: Aníbal Cristobo)




Paulo Leminski. Escritor brasileño, nacido en Curitiba, en 1944. Fue poeta, narrador, ensayista, traductor y músico. Su obra fue portavoz de la poesía concreta paulista de los años sesenta. Compositor de letras de canciones, grabadas entre otros, por Caetano Veloso. Redactor de publicidad. Traductor de obras de James Joyce, John Lennon, Samuel Becktett, entre otros. Colaboró en diarios y revistas de renombre en Brasil, como Invençao (donde se inició) y Vanguardia, página que dirigió en el Correio de Paraná, entre otras. Fue un estudioso de la lengua y la cultura japonesas. Publicó en 1983 una biografía de Bashô. Su obra ha ejercido marcada influencia en todos los movimientos poéticos de los últimos 20 años. Algunos de los libros de su autoría son Catatau (prosa poética experimental, 1967), Caprichos e relaxos (poesía, 1983), Distraídos venceremos (poesía, 1967), Agora é que são elas (romance, 1984), Giacomo Joyce de James Joyce (traducción, 1985), Sol e Aço de Yukio Mishima (traducción, 1985), La vie en close (poesía, 1991), Metaformose (prosa, 1994), Winterverno (poesía, 1994), y Vida (ensayos-biografía, 1990). El abuso del alcohol causó una cirrosis hepática en Leminski, que derivó en su muerte, el 4 de junio de 1989.

silvia tocco


las mujeres de la generación de mi madre
cantaban boleros en el jardín
a la hora de la siesta
se teñían de rojo el pelo
porque amaban a Rita Hayworth
deseaban al hombre de su prójimo
a escondidas del cura
que bendijo su matrimonio
erguidas en sus tacos
besaron el mar
en los ojos de Clark Gable
destiñeron con sudor
el traje de alpaca
del bailarín con aire de actor
el último sábado de carnaval
y volvieron a casa
pasadas las doce
con un pie descalzo
húmedas de amor
tejieron a dos agujas
el tapadito rosa
de la primera hija
remendaron a pedal
el desconsuelo
mientras ellos perdían la voz
en el gol del ascenso
Quisieron ser reinas
y arrojaron cetro y corona
a las brasas
donde ardía
la ración
para el hambre de los suyos

quisieron ser
y para no gritar
acunaron al ritmo de foxtrot
el aguijón de veneno
en la boca del estómago

guardaron
bajo siete llaves
en siete ataúdes
el sueño de conocer París
el anillo de compromiso
los primeros dientitos del varón
en cinta de raso bebé
la pelusita de la recién nacida

en tiempos de falsa bonanza
nosotras
escribimos poemas
tuvimos amantes
fuimos realistas
y pedimos lo imposible
un día
llegamos a París
y tiramos las cenizas en el Sena
para cumplir
su última voluntad




RETRATO


un brazo sostiene el mentón 
sobre la pierna inmóvil 
el otro descansa 
apenas define la silueta 
una bata floreada 
en la primera sombra 
de la tarde

podría ser un cuadro 
si no fuera 
porque el rumor 
de su pulso 
desgarra el aire 
de ventana 
a ventana


Silvia Tocco




Silvia Tocco es argentina. Nació en Buenos Aires en 1954. Es médica, psicoanalista y especialista en Psiquiatría infantil. Ha trabajado en talleres de escritura con niños con problemas emocionales. Publicó el libro de poemas Después de la tormenta, Editorial Libros de Alejandría. Argentina, 2000. El poema que presentamos pertenece al libro "La cercanía del mar", Ed. El Mono Armado, 2009.