domingo, 28 de octubre de 2012

Raul González Tuñon

Domingo que no sabe decir su nombre 

El domingo sin nombre terriblemente largo 
Vuelve la serpentina que arrojo con desgano. 
Este guardián de plaza que masca lejanías 
Y deja escapar en la mano
Al ángel de la tarde niña de toboganes

Si zambullo en un cocktail naufrago en el hastío
Acordeón del suburbio roció caña en mi pena,
Saxofón del asfalto fue funebrero aullido
-de todos los balcones colgaron manos muertas-
Crespones de amor ausente en el domingo.
Invalidez de ocaso como ronco organito
Mi querida ciudad, y este domingo enfermo,
Tarima sin orquesta, caminos marchitados,
En que uno parece seguir siempre a un entierro.

¡Este domingo irremediablemente largo!

Raúl Gonzalez Tuñón.

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