El domingo sin nombre terriblemente largo
Vuelve la serpentina que arrojo con desgano.
Este guardián de plaza que masca lejanías
Y deja escapar en la mano
Al ángel de la tarde niña de toboganes
Si zambullo en un cocktail naufrago en el hastío
Acordeón del suburbio roció caña en mi pena,
Saxofón del asfalto fue funebrero aullido
-de todos los balcones colgaron manos muertas-
Crespones de amor ausente en el domingo.
Invalidez de ocaso como ronco organito
Mi querida ciudad, y este domingo enfermo,
Tarima sin orquesta, caminos marchitados,
En que uno parece seguir siempre a un entierro.
¡Este domingo irremediablemente largo!
Raúl Gonzalez Tuñón.
Al ángel de la tarde niña de toboganes
Si zambullo en un cocktail naufrago en el hastío
Acordeón del suburbio roció caña en mi pena,
Saxofón del asfalto fue funebrero aullido
-de todos los balcones colgaron manos muertas-
Crespones de amor ausente en el domingo.
Invalidez de ocaso como ronco organito
Mi querida ciudad, y este domingo enfermo,
Tarima sin orquesta, caminos marchitados,
En que uno parece seguir siempre a un entierro.
¡Este domingo irremediablemente largo!
Raúl Gonzalez Tuñón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario